Agosto, 2013

Por Juan Alonso Pérez-Barquero

 

La historia de 5 Musungus en el corazón de África

 

Más de un mes nos separa ya de aquel 2 de Julio en el que partimos hacia la, entonces desconocida, Uganda. En pleno corazón de África hemos vivido una experiencia que jamás borraremos de nuestras memorias. Aquí hemos conocido una nueva cultura, con sus gentes, sus costumbres, sus vicios y sus virtudes… Aquí hemos hechos grandes amigos, los cuales podríamos nombrar uno a uno con nombres y apellidos y que nos ayudaron enormemente en nuestro paso por Lacor y a los que estamos eternamente agradecidos. Ha sido en el St. Mary´s hospital de Lacor, Gulu donde nos hemos enriquecido, no solo en el aspecto médico sino, tanto o más, como personas.

 

Las primeras impresiones al comienzo del viaje fueron un poco desconcertantes, éramos cinco intrépidos viajeros en un mundo totalmente desconocido para nosotros. Pero poco nos costó adaptarnos a este mundo, que finalmente ha terminado por cautivarnos, y empezar a disfrutar de la oportunidad que teníamos ante nosotros. La oportunidad de aprender de grandes médicos lo que será nuestro oficio. La oportunidad de compartir tardes de juegos y risas con los niños del orfanato St. Jude´s Children House. Y sin duda la oportunidad única de conocer la perla de África, que pese a lo que mucha gente opina es un lugar único en el mundo y muy tranquilo.

 

No hay más que salir a dar un paseo por sus calles y caminos para darte cuenta de lo agradable que es la gente aquí.

 

Cuando te cruzas con cualquier persona, gente totalmente desconocida, no hay ni uno que no te de los buenos días o te desee un buen día. No podíamos parar de sonreír cuando los niños nos saludaban con las manos al viento y sus contagiosas sonrisas al tiempo que gritaban “Musungu, Musungu”, que es como llaman aquí a los extranjeros.

 

Es admirable y pedagógico que pese al duro pasado que los ugandeses han tenido que soportar, son gente maravillosa, acogedora y simpática. No dudan ni un segundo en entablar una conversación, ofrecerte su ayuda, invitarte a sus casa a cenar o cualquier otra cosa que sea precisa.

 

No podemos culpar a nadie de tener una idea errónea porque quizá nosotros mismos la teníamos antes de venir aquí, sin embargo, no hay más que informarse un poco por los medios adecuados, o mucho mejor, venir directamente a este paraíso africano, para darse cuenta de que no es solo un lugar seguro y en paz, sino que es un país que conquista, que enamora, un lugar hipnotizante por su belleza y por sus gentes.

 

Durante los días 2 y 3 de agosto tuvimos la oportunidad de conocer el gigantesco parque de Murchinston Falls, el parque natural más grande de Uganda. No hay ni que decir que fue una experiencia increíble ver a los animales en su propio hábitat natural, en aquella inmensa meseta que no conoce otro color que el verde de los árboles y la hierba. Además pudimos admirar las imponentes cataratas del caudaloso rio Nilo, atónitos contemplábamos la fuerza con la que las aguas transcurren hacia el lejano Egipto.

 

Sin lugar a dudas la parte más dura del viaje, la despedida. Tener que despedirse de tanta gente con la que hemos compartidos tantos buenos ratos, aquellos que han formado una parte muy importante, sino la más, de esta gran experiencia ha sido un momento agridulce en el que se mezclaba la alegría de haberles compartido con ellos este legendario mes y la tristeza de tener que decir adiós en contra de lo que nuestros corazones nos dictaban. Y es que no nos tiembla la voz al decir que hemos estado realmente a gusto aquí, que la vida de aquí nos ha hipnotizado.

 

Y ahora, después de despedir a 4 de las personas más maravillosas que el mundo conocerá, escribo desde el Coffee Hut de Gulu mientras espero a que legue la hora de comenzar una nueva etapa de esta experiencia. Aunque ahora sin la agradable compañía de los que hasta ahora han sido mis compañeros de viaje, me dispongo a seguir recorriendo la extensa Uganda durante un mes más. Experiencia en la que sin duda no desperdiciaré ni una oportunidad de impregnarme de la vida ugandesa, y que irrevocablemente estará marcada por la ausencia de Carla Aguirre, María Casanova, Leonor Fayos y Pepe García. A ellos les debo lo maravilloso que ha sido este mes y el poder disfrutar de 4 grandes amistades. De todo corazón, ¡Gracias!