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Testimonios Calcuta 2012: Andrea, Beatriz, Carla, Leonor y Begoña

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Andrea Roso

«Sorpresa, asombro, desesperación, caos, son los adjetivos que rápidamente me vienen a la cabeza al pensar en Calcuta. Este ha sido mi primer voluntariado, una experiencia inolvidable que te abre los ojos tanto hacia la realidad del mundo que nos rodea, como hacia tu interior. Valorar lo que tenemos, querer a nuestra familia, pararnos a pensar, reflexionar, estos detalles los solemos pasar le largo en nuestro día a día, y aunque sea fuerte que haya sido necesario haberme cruzado medio mundo para ello, es lo que saco en claro de esta experiencia.
Dentro del desorden y miseria que recorren las calles de esta ciudad, reluce la presencia de Dios que se hace aún más evidente con el inagotable trabajo de las Hermanas, que no dejan de sorprenderte a cada momento. Me siento especialmente afortunada por haber tenido la oportunidad de vivirla, ya que es una experiencia que no debes dejar que te cuenten, me da fuerzas y ánimos para mejorar en mi día a día, y para continuar dando lo mejor de mí a aquellos que más lo necesitan.»

 

Beatriz Abejaro

«Calcuta me ha enseñado grandes cosas. Cada día, después de tres semanas salgo a la calle y me sigue sorprendiendo la pobreza y la vida aquí en Calcuta, y me paro y pienso lo afortunada que soy por estar aquí ayudando a la gente que lo necesita, a dar cada día lo mejor de mí y a valorar y agradecer todo que tengo. Éste ha sido mi primer voluntariado, y seguro que no el último porque es una experiencia que hay que repetir ,ya que te cambia y te enriquece como persona.»

 

Carla Aguirre

«Aunque ya conocía cómo era Calcuta tras mi experiencia del año pasado, no deja de sorprenderme el ver tanta pobreza por las calles de la ciudad y a la vez tanta felicidad en la gente. Esta experiencia, por muchas veces que la vivas, o una similar, te enriquece como persona y te hace valorar todo lo que tienes y que muchas veces no nos damos cuenta de ello. Es por eso por lo que recomiendo a todos los que puedan, que vivan una experiencia como la que hemos vivido aquí en Calcuta.»

 

Leonor Fayos

«Es mi segundo año en Calcuta; el año pasado fue mi primer voluntariado y dejó tanta huella en mí que ha sido imposible no repetir. Cuando llegamos tuve la sensación de no haberme ido nunca. Una vez llegas a Calcuta, te haces a la ciudad y a su gente, permaneces unida de alguna manera a ella. Te impacta, te hace pensar y te enseña tanto que es imposible olvidar una experiencia así. Por muchas veces que vengas, estar aquí siempre es duro. Vemos mucha miseria, la gente vive en la calle, muchos están enfermos y aún así sonríen al vernos. Personalmente creo que gracias a ellos hemos aprendido una lección, y es que no hace falta mucho para ser feliz. Son los pequeños detalles, y no lo material lo que consiguen llenarnos de verdad.
Recomiendo este voluntariado a todo el mundo, vale la pena y te enriquece en muchos aspectos. Es una ciudad que engancha y sé que volveré, ya sea el año que viene o dentro de muchos. Ambos años han sido experiencias inolvidables.»  

 

Begoña Gallardo

«Es difícil explicar con pocas palabras la experiencia del voluntariado en Calcuta. Sin embargo, si te paras a pensar un instante, te das cuenta de que bastan tres semanas aquí para recibir una lección que en ocasiones no te da la vida. No sabría decir exactamente qué es: si la pobreza, la miseria, el caos, la gente, el trabajo del voluntariado, la labor de las Hermanas…, pero lo que sé se es que es algo que te deja huella.
Para mí, sin duda, ha sido la experiencia más enriquecedora hasta el momento; tanto espiritual como personalmente. Un tiempo para reflexionar, pensar en los demás y en uno mismo, una oportunidad para dar gracias y darse cuenta que hay problemas que, comparados con lo que ves aquí, resultan insignificantes. Vine con la idea de darme a los demás, a modo de agradecer y devolver la felicidad que me ha tocado vivir. Y, sin embargo, me vuelvo con la sensación de que estaba equivocada: son ellos los que me han enseñado a mí que la felicidad reside en los pequeños gestos y que no hace falta tanto para lograrla.»