Publicado en el diario Las Provincias. Domingo,18 agosto 2013.

La dignidad del trabajo por Alberto Báez.

El Papa Francisco, en la Jornada Mundial de la Juventud, que se ha celebrado recientemente en Rio de Janeiro, ha puesto de manifiesto la obviedad de que “corremos el riesgo de una generación que no ha tenido trabajo”. Y es que el paro juvenil ha dejado de ser un problema local para convertirse en un tema global y de la U.E, y en este contexto, la Comisión Europea ha puesto en marcha una batería de propuestas contra el desempleo. Sin embargo, ¿existe algún modelo válido que facilite la inclusión laboral de los jóvenes? ¿Qué políticas de empleo han adoptado otros países europeos con la misma problemática?

Irlanda, el segundo de los países rescatados por la Unión Europea en 2010, inició, bajo el gobierno del actual presidente Enda Kenny, un ambicioso plan nacional de lucha contra el desempleo juvenil, denominado “Plan Nacional de Prácticas”, en donde el Estado irlandés subvenciona a todas aquellas empresas privadas y públicas que contratan a jóvenes en prácticas por periodo de 9 meses.

Sin entrar a valorar los detalles técnicos de este plan de empleo, sí me gustaría analizar la parte política e ideológica, así como la actitud y las prioridades gubernamentales. El gobierno irlandés, surgido de las urnas en 2011, desde el primer momento, tomó la iniciativa por el empleo desde ‘dentro de casa’. Asumió el problema del desempleo e implantó un plan nacional de ‘choque’ para garantizar que el mayor número de jóvenes estuviera ‘ocupado’. Y los resultados, en cifras globales, han sido esperanzadores, ya que desde enero de 2012 el paro registrado ha descendido mes a mes, pasando del 15,1% al 13,6% actual.

Por desgracia, la actitud del Gobierno de España, en esta cuestión, parece haber sido la parálisis continua desde hace casi dos años, sin ningún plan real de choque contra el desempleo, renunciando a tomar la iniciativa y esperar, como ‘agua de mayo’ a que Bruselas le adelante el fondo de 1.900 de Euros de lucha contra el paro comprometido para el ejercicio 2014-2020. En definitiva, confiar en que ‘desde fuera’ se solucione nuestro problema del paro en base a los presupuestos comunitarios. Las consecuencias de esta inactividad han sido dramáticas y, desde enero de 2012, la tasa de paro ha seguido ascendiendo del 23% al 26,2%.

Desde hace más de 20 años la Comisión Europea ha creado programas juveniles que favorecen la inclusión laboral de los jóvenes. Una de estas iniciativas es el programa Eurodisea en donde los jóvenes pueden desarrollar sus prácticas en Europa. Pues bien, llama clamorosamente la atención que, en un país con el 55% de desempleo juvenil, tan sólo tres comunidades autónomas, entre ellas la valenciana, se hayan adherido a este programa de empleo comunitario. ¿De verdad existe una voluntad política por parte de las administraciones autonómicas de solucionar el paro juvenil más allá de eslóganes políticos?

Es un grave error político seguir en la dinámica de pedir más y más fondos a Europa. Se trata de un problema de liderazgo en la gestión pública, de eficiencia en las administraciones públicas. En definitiva, que el dinero que ofrece Europa para los jóvenes, los emprendedores y las empresas lleguen a sus destinatarios finales y no se queden bloqueados o difuminados en una especie de ‘limbo’ de empresas públicas, organismos, asociaciones empresariales y sindicales, y otros entes creados en los años de bonanza económica y que han servido para arraigar, en nuestra sociedad, el clientelismo, el enchufismo y otras corruptelas que tanto daño están haciendo a la democracia española y a sus instituciones políticas.

Irlanda ha sabido exportar, durante este pasado semestre en la que ostentó la presidencia rotatoria de la U.E., un modelo de choque contra el paro juvenil que ha dado buenos frutos. Tomar la iniciativa en materia de empleo y facilitar que el dinero fluya, directamente y sin intermediarios, a las partes afectadas por la crisis (jóvenes y empresas) ha permitido que, de acuerdo con la Central Statistics Office, el desempleo juvenil haya descendido, durante este año, en casi un 10% entre los jóvenes irlandeses menores de 25 años, situándose la tasa de paro juvenil en el 16,4%. Porcentaje muy inferior a la media de la Unión Europea (22,8%) y, por supuesto, de España.

El Gobierno de Rajoy tiene una excelente oportunidad de comprender que la solución al problema del desempleo juvenil debe ser una auténtica prioridad nacional de sus políticas y para ello es imprescindible hacer una profunda reforma de la Administración para hacerla más eficaz en la lucha contra el paro y la gestión del dinero público. Está en juego la dignidad de las personas ya que, como el Papa Francisco ha recordado recientemente en Brasil, “del trabajo viene la dignidad de la persona, de ganarse el pan”.